CUIDAR TRIGLICÉRIDOS Y COLESTEROL
Pollo mediterráneo al limón con garbanzos, espinacas y pimiento
Un plato sencillo, colorido y lleno de sabor en el que combinamos pollo, legumbres y verduras. Mientras lo preparamos descubrirás por qué hemos elegido algunos de sus ingredientes protagonistas.

Entiende por qué hemos elegido este plato
No necesitamos analizar todos los ingredientes. Vamos a detenernos solo en tres decisiones que explican por qué esta receta puede encajar en una alimentación orientada a cuidar el colesterol y los triglicéridos.
¿Por qué pollo sin piel?
Nos permite utilizar una proteína animal magra y sin procesar. Elegirlo sin piel ayuda a reducir la presencia de grasa saturada frente a opciones más grasas.
¿Por qué garbanzos si ya hay pollo?
Porque no toda la proteína del plato necesita proceder de la carne. Los garbanzos añaden proteína vegetal y fibra, dos buenas razones para darles espacio en el plato.
Verduras, limón y hierbas
Pimiento, tomate y espinacas tienen verdadero protagonismo. El limón, el ajo y las hierbas nos ayudan además a conseguir mucho sabor sin depender de salsas pesadas ni de demasiada sal.
Aquí la idea no es eliminar alimentos: es aprender a repartir mejor el protagonismo del plato.
Ingredientes para 4 personas

- 500 g de pechuga de pollo sin piel
- 240 g de garbanzos cocidos y escurridos
- 1 pimiento rojo grande
- 150 g de espinacas frescas
- 200 g de tomates cherry
- 1 cebolla mediana
- 2 dientes de ajo
- 1 limón
- 1 cucharada y media de aceite de oliva virgen extra
- 150 ml de caldo de verduras bajo en sal o agua
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Orégano al gusto
- Pimienta negra al gusto
- Perejil fresco, opcional
Preparación paso a paso
Prepara los ingredientes
Corta la pechuga de pollo en trozos medianos. Corta la cebolla en tiras, el pimiento en dados y los tomates cherry por la mitad. Lava las espinacas y prepara el resto de ingredientes.
MIENTRAS COCINASIntenta cortar el pollo con un tamaño parecido. Así los trozos se cocinarán de forma más uniforme y será más fácil evitar que unos queden secos mientras otros todavía necesitan más tiempo.
Marca el pollo
Pon media cucharada de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y caliéntala a fuego medio-alto. Añade el pollo, un poco de pimienta negra y el pimentón.
Cocina durante unos 3–4 minutos, removiendo para que empiece a dorarse por diferentes lados. Sácalo de la sartén y resérvalo mientras preparamos las verduras.
UNA IDEA PARA RECORDAREl aceite no necesita humear. El aceite de oliva puede utilizarse para cocinar y dorar. Si empieza a humear, hemos alcanzado una temperatura innecesariamente alta y conviene reducir el fuego.
Cocina las verduras
Añade a la misma sartén el resto del aceite, la cebolla y el pimiento rojo. Cocina a fuego medio durante unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
Incorpora los ajos picados durante el último minuto para evitar que se quemen.
Añade tomates y garbanzos
Incorpora los tomates cherry y los garbanzos bien escurridos y enjuagados. Añade el orégano y aproximadamente 150 ml de caldo de verduras bajo en sal o agua.
Cocina durante unos 5 minutos a fuego medio.
MIENTRAS COCINASSi son de bote, enjuaga los garbanzos. Escurrirlos y pasarlos bajo el grifo ayuda a retirar parte del sodio presente en el líquido de conservación.
Devuelve el pollo a la sartén
Incorpora de nuevo el pollo y mezcla con las verduras y los garbanzos. Cocina durante otros 7–10 minutos aproximadamente, ajustando el tiempo al tamaño de los trozos.
El pollo debe quedar completamente cocinado. Si utilizas un termómetro de cocina, comprueba la parte más gruesa: debe alcanzar al menos 74 °C.
Añade las espinacas
Cuando el pollo esté prácticamente listo, incorpora las espinacas frescas.
Remueve durante 1–2 minutos, únicamente hasta que pierdan volumen y queden integradas en el plato.
Termina con limón
Apaga el fuego. Añade un poco de ralladura fina de limón y zumo al gusto. Termina con perejil fresco, orégano o unas vueltas de pimienta negra.
UNA IDEA PARA LLEVARTEPrueba antes de añadir sal. Limón, ajo, pimentón, pimienta y hierbas aportan diferentes capas de sabor. Muchas veces el plato necesita menos sal de la que pensamos.
Sirve
Reparte el pollo con los garbanzos y las verduras procurando que en cada plato haya un poco de todo. Sirve recién hecho.
Pequeños trucos
- Añade el ajo después de la cebolla y el pimiento para evitar que se queme.
- No cocines las espinacas desde el principio: necesitan muy poco tiempo.
- Añade el limón al final para que su sabor se perciba con mayor claridad.
Adaptaciones sencillas
- Puedes sustituir el pimiento rojo por calabacín o combinar ambos.
- Si no tienes garbanzos, utiliza alubias blancas cocidas y bien escurridas.
- Para un plato todavía más vegetal, reduce algo la cantidad de pollo y aumenta los garbanzos y las verduras.
Esta receta ofrece ideas generales de alimentación y cocina. No sustituye una dieta pautada, un diagnóstico ni el consejo de un médico, dietista-nutricionista u otro profesional sanitario. Si tienes colesterol o triglicéridos elevados, enfermedad cardiovascular, diabetes, enfermedad renal, alergias, tomas medicación o sigues una dieta específica, prioriza siempre las indicaciones de los profesionales que conocen tu situación.
Fuentes consultadas para esta receta
Las pequeñas explicaciones nutricionales y de seguridad de esta receta se han redactado utilizando recomendaciones generales de fuentes sanitarias. No constituyen una pauta individual.