Dos horas antes
Baja poco a poco la intensidad
Reduce las tareas exigentes, utiliza una iluminación más cálida y empieza a dejar atrás el ritmo acelerado del día.
Salud y bienestar en tu día a día
El cuerpo no tiene un interruptor. Necesita señales suaves que le indiquen que el día está terminando. Aquí encontrarás rutinas sencillas, ideas útiles y pequeñas pausas para preparar la noche sin exigencias.
Antes de ir a la cama
Dormir mejor no depende solamente del momento en que te metes en la cama. La luz, el ritmo del día y lo que ocupa tu mente van enviando señales al cuerpo. Preparar el descanso consiste en hacer que esas señales sean cada vez más suaves.
Dos horas antes
Reduce las tareas exigentes, utiliza una iluminación más cálida y empieza a dejar atrás el ritmo acelerado del día.
No necesitas hacerlo todo a la perfección. Elige una señal sencilla y repítela cada noche.
Tres señales suaves
No es necesario apagar el día de golpe. La luz, el entorno y lo que sigue dando vueltas en la mente pueden ir cambiando poco a poco para decirle al cuerpo que ha llegado el momento de descansar.
La primera señal
Una iluminación más suave ayuda a separar el ritmo activo del día del momento de descansar. No hace falta dejar la casa a oscuras: basta con reducir poco a poco la intensidad.
La segunda señal
La habitación no necesita ser perfecta, pero sí ofrecer una sensación de refugio. Pequeños cambios en el ruido, la luz y la comodidad pueden hacer que resulte más fácil desconectar.
La tercera señal
Intentar obligarte a dejar de pensar suele añadir más tensión. Puede resultar más amable reconocer lo que te preocupa y dejarlo preparado para retomarlo al día siguiente.
La noche no comienza cuando apagas la luz.
— El Arte de Pausar
Comienza cuando empiezas a tratarte con más calma.
Este contenido es educativo. Cuando las dificultades para dormir persisten, afectan a tu vida diaria o se acompañan de otros síntomas, conviene consultar con un profesional sanitario.
Un minuto para bajar el ritmo
No tienes que conseguir nada. Durante este minuto, permite que la respiración se vuelva un poco más lenta y que el día empiece a quedarse atrás.
Respiración suave
El círculo crecerá durante cuatro segundos y disminuirá durante seis. No hace falta llenar completamente los pulmones: respira de una manera cómoda y natural.
Si en algún momento te resulta incómodo, vuelve simplemente a tu respiración habitual.
A veces, descansar empieza con un solo minuto
— El Arte de Pausar
en el que no te pides nada.
Cuando pasan los minutos
Hay noches en las que cuanto más intentamos dormir, más despiertos parecemos estar. En esos momentos, el objetivo no es obligar al sueño a aparecer, sino dejar de añadir tensión y volver a crear las condiciones para que pueda llegar.
Reduce la presión
Mirar la hora una y otra vez puede activar pensamientos como «mañana estaré agotado» o «cada vez me queda menos tiempo». Esa preocupación añade tensión precisamente cuando necesitas reducirla.
Menos lucha
Intentar controlar cada respiración, comprobar si ya estás somnoliento o repetirte que debes dormir puede convertirse en otra tarea más. El sueño aparece con más facilidad cuando deja de sentirse como un examen.
Una pausa fuera de la cama
Si después de un rato sigues despierto y notas que aumenta la tensión, puedes levantarte y realizar una actividad tranquila con luz tenue. Regresa a la cama cuando vuelvas a sentir sueño.
No tienes que afrontarlo solo
Conviene hablar con un profesional sanitario cuando las dificultades para dormir son frecuentes, duran en el tiempo o afectan a tu energía, concentración, estado de ánimo o seguridad durante el día.
No todas las noches serán perfectas.
— El Arte de Pausar
También puedes cuidarte mientras esperas que llegue el sueño.
Este contenido es educativo y no sustituye una valoración médica. Si la falta de sueño interfiere con tus actividades diarias, consulta con un profesional sanitario.
El descanso empieza de día
Dormir mejor no depende únicamente de lo que haces antes de acostarte. La hora a la que comienzas el día, la luz que recibes, el movimiento y algunos hábitos de la tarde también van preparando el camino hacia la noche.
Un ritmo reconocible
Levantarte aproximadamente a la misma hora ayuda a que el cuerpo encuentre un ritmo más predecible. No tiene que ser exacto todos los días, pero una cierta regularidad puede facilitar que la somnolencia también aparezca a una hora parecida por la noche.
Luz y movimiento
La luz natural, el tiempo al aire libre y el movimiento cotidiano ayudan a diferenciar las horas activas de las horas de descanso. No hace falta realizar un entrenamiento intenso: caminar, moverte por casa o realizar una actividad adaptada a ti también cuenta.
Observa lo que te activa
La cafeína puede continuar haciendo efecto durante varias horas. Las siestas largas o demasiado tardías también pueden reducir la somnolencia nocturna en algunas personas. Observa cómo responde tu propio cuerpo.
Cerrar el recorrido
Cuando la hora de acostarte y las actividades anteriores se parecen de una noche a otra, el cuerpo puede empezar a relacionarlas con el descanso. Una rutina sencilla suele ser más fácil de mantener que una lista perfecta de obligaciones.
Cada momento del día deja una pequeña señal.
— El Arte de Pausar
Por la noche, el cuerpo intenta leerlas todas.
Este contenido es educativo y ofrece orientaciones generales. Si los problemas de sueño son frecuentes, persisten o afectan a tu vida diaria, consulta con un profesional sanitario.
Una pausa para escuchar
Seis minutos de música suave y paisajes tranquilos para acompañarte mientras bajas el ritmo. Busca una postura cómoda, reduce el volumen y permite que el día empiece a quedarse atrás.
La reproducción comienza solamente cuando tú lo decides.
Música: “Relaxing Music With Flute”, de Onetent · Utilizada bajo la Licencia de contenido de Pixabay.
Ambiente de descanso
Una máquina de ruido blanco pensada para crear un ambiente sonoro más uniforme y disimular algunos ruidos del entorno.
No obliga al cuerpo a dormir ni sustituye el tratamiento de un problema de sueño. Su función es acompañar el ambiente.
Un paso más
Cada persona descansa de una manera diferente. Cuando los cambios de horario, ambiente y rutina no resultan suficientes, algunas herramientas pueden ayudar a reducir estímulos y acompañar mejor el momento de ir a dormir.
Reducir luces, sonidos inesperados y otros estímulos que mantienen la atención activa.
Integrar herramientas sencillas dentro de unos hábitos de descanso constantes y realistas.
Conocer qué hace cada producto, para quién puede resultar útil y qué resultados no puede garantizar.
En nuestra selección encontrarás las características principales del producto y un acceso para consultar su precio y disponibilidad.
Estos recursos son orientativos y no sustituyen una valoración profesional cuando los problemas de sueño son persistentes, empeoran o afectan a tu vida diaria.
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