Hábitos y prevención
Dejar de fumar después de muchos años: primero encuentra tu porqué
Fumé durante aproximadamente treinta años. Así que no voy a hablarte del tabaco como alguien que lo ha visto desde la barrera.
Experiencia personal e información sanitaria general. No sustituye una valoración profesional individual.
Mi experiencia
Yo también llamaba “pausa” al cigarrillo
Sé lo que es fumar durante años. Sé lo que gusta encender ese cigarro, el placer de las caladas y ese momento que muchos fumadores convertimos en una especie de “pausa”: relajarnos, calmarnos, combatir los nervios o simplemente desconectar durante unos minutos.
También sé lo fácil que resulta encontrar una razón para encender el siguiente.
No soy médico, psicólogo ni experto en adicciones. Soy Sergio: una persona corriente que fumó durante aproximadamente treinta años y que un día tuvo un infarto.
Por eso aquí encontrarás dos cosas: mi experiencia y lo que sabemos gracias a fuentes sanitarias. Intentaré no confundirlas.

Una escena que sigo viendo
Sales del hospital… y enciendes un cigarrillo
Hay una escena que veo con frecuencia cuando voy al hospital: personas enfermas que salen fuera para fumar.
Algunas parecen estar ingresadas: con la ropa del hospital, una vía en el brazo o arrastrando incluso el soporte del suero.
No sé qué enfermedad tiene cada una. No conozco sus circunstancias y no tengo derecho a juzgarlas. Pero tampoco voy a fingir que la escena no impresiona.
Quizá acabas de recibir un diagnóstico serio. Quizá estás en tratamiento. Quizá tu cuerpo acaba de darte un aviso importante. Y pocos metros después estás encendiendo otro cigarrillo.
Antes del parche, del método y del truco
Pero antes de todo: ¿de verdad quieres dejarlo?
Para mí, esta es la pregunta más importante de toda la página. Y no es “¿qué parche utilizo?” ni “¿cuál es el mejor método?”.
Tener un porqué no garantiza que nunca vayas a recaer.
Pero cuando lleguen las ganas de fumar, puede recordarte por qué
merece la pena atravesar ese momento.
Un parche puede ayudarte. Un medicamento puede ayudarte.
Un profesional puede ayudarte. Tu familia puede ayudarte.
Pero ninguna de esas cosas puede querer dejar de fumar por ti.
Ahora te toca a ti
¿Y tú, cuál es tu porqué?
Si hoy decidieras dejar de fumar, ¿cuál sería tu motivo principal?
Encuesta anónima. No pedimos tu nombre ni tu correo.
No queremos que los resultados de los demás condicionen tu respuesta.
Después de votar podrás ver qué ha elegido el resto.0 personas han respondido hasta ahora.
La dependencia sabe negociar
El tabaco lleva años aprendiendo tus rutinas
Café. Cigarrillo. Después de comer. Cigarrillo. Nervios. Cigarrillo. Descanso. Cigarrillo.
“Lo necesito para tranquilizarme”
“Ahora fumo mucho menos”
“Este será el último”
“Solo uno no pasa nada”
“Si nadie me ve, no cuenta”
Después de un infarto
“El daño ya está hecho” tampoco es una buena excusa
La Organización Mundial de la Salud señala que las personas que dejan de fumar después de un infarto pueden reducir aproximadamente a la mitad la probabilidad de sufrir otro frente a quienes continúan fumando.
Después de un ictus, dejar de fumar también forma parte de la prevención secundaria.
No puedes borrar los años que fumaste. Yo tampoco puedo borrar los míos. Pero eso no significa que ya sea demasiado tarde para actuar.
“Solo uno”
El cigarrillo que se fuma a escondidas también cuenta.
Cuenta aunque tu pareja no lo sepa. Cuenta aunque sea únicamente el fin de semana. Cuenta aunque hayas reducido muchísimo. Y cuenta especialmente cuando ya has tenido un problema cardiovascular.
Tu cuerpo no espera años para reaccionar
¿Qué empieza a cambiar cuando lo dejas?
Pulsa cada momento. Son referencias generales publicadas por la OMS; cada persona puede evolucionar de manera diferente.
min
Empiezan a bajar el ritmo cardiaco y la presión arterial
Algunos efectos agudos del tabaco empiezan a revertirse poco después de dejar de fumar.
Fuente de los plazos: Organización Mundial de la Salud.
Prepararte también cuenta
Hazle el camino un poco más difícil al cigarrillo
No se trata de demostrar cuánto puedes sufrir. Se trata de aumentar tus posibilidades de conseguirlo.
Escribe tu porqué
Tenlo visible para cuando tu cabeza empiece a negociar contigo.
Detecta tus cigarrillos automáticos
Café, coche, comida, alcohol, aburrimiento, estrés… localiza dónde suele aparecer.
Quita tabaco y ceniceros
No necesitas tener una cajetilla esperando en un cajón “por si acaso”.
Cuéntaselo a alguien
El apoyo de alguien cercano puede ayudarte cuando llegue un momento difícil.
Cambia la secuencia
Agua, respiración, cambiar de lugar o hacer otra actividad puede ayudarte a romper el automatismo.
Pide ayuda
Si hacerlo solo está resultando demasiado difícil, pedir ayuda no te hace menos decidido.
Cuando aparezca la voz de “venga, fuma uno”
No ganes veinte años. Gana los próximos minutos.
En ese momento no necesitas resolver el resto de tu vida. Solo necesitas atravesar ese episodio sin encender ese cigarrillo.
Ayuda profesional
Yo lo dejé de golpe. Tú no tienes por qué hacerlo así.
Después del infarto yo dejé de fumar de golpe. Esa fue mi manera. No es una receta universal.
Algunas personas necesitan varios intentos, apoyo conductual, terapia sustitutiva con nicotina o medicamentos. La ayuda profesional puede aumentar las posibilidades de conseguirlo.
Tener un porqué es importante. Pero necesitar tratamiento no significa que quieras dejarlo menos.
Esto no es una competición. El objetivo es dejar de fumar, no ganar una medalla.
Una recaída no tiene que ser el final
No da igual. Averigua qué ocurrió.
Mira qué desencadenó ese cigarrillo y utiliza esa información para preparar mejor el siguiente intento.
Ahora te hablo como un amigo
No necesitas que yo venga a decirte que fumar perjudica la salud
Ya lo sabes. Has leído “FUMAR MATA” cientos de veces.
Quizá necesitas hacerte otra pregunta: ¿qué excusa te estás contando hoy para encender el siguiente?
No te lo pregunto para hacerte sentir culpable. Yo fumé durante aproximadamente treinta años. Sé perfectamente lo fácil que es encontrarlas.
Puedes necesitar ayuda. Puedes tener una dependencia muy fuerte. Puedes haberlo intentado varias veces. Puedes incluso haber sufrido un problema de salud y seguir fumando.
Puedo entenderlo. Pero entenderlo no significa decirte que todo está bien. Porque si el tabaco está poniendo en riesgo tu salud, todo no está bien.
Busca tu porqué. Pide ayuda si la necesitas. Y cuando aparezca esa vocecita diciéndote que uno no importa, recuerda:
El escondido cuenta. El de después de comer cuenta. El del fin de semana cuenta. El famoso último cigarrillo también cuenta.
Pero también cuenta cada cigarrillo que decides no fumar.
Yo encontré mi manera después de aproximadamente treinta años fumando. Mi camino fue el mío. El tuyo puede ser completamente diferente. Pero todavía puede empezar.
Aviso sanitario
Este contenido combina experiencia personal e información sanitaria general. No sustituye una valoración, diagnóstico o tratamiento profesional. Si has sufrido un infarto, un ictus u otra enfermedad importante, consulta con tu equipo sanitario cuál es la forma más adecuada de dejar de fumar en tu caso.
Información sanitaria consultada
Fuentes y revisión
- Ministerio de Sanidad de España · Información y recursos para dejar de fumar.
- Ministerio de Sanidad · Estrategias para dejar de fumar · Preparación, manejo de situaciones difíciles y recaídas.
- Organización Mundial de la Salud · Beneficios de dejar de fumar y evolución del riesgo con el tiempo.
- Organización Mundial de la Salud · Tratamiento del tabaquismo · Apoyo conductual y tratamientos eficaces para abandonar el tabaco.
- American Heart Association · Tabaquismo, enfermedad cardiovascular y abandono después de un problema cardiaco.
- American Stroke Association · Tabaquismo y prevención secundaria del ictus.
Experiencia personal e información educativa. No sustituye una valoración médica individual.